Paisano que trabajas en los Estados Unidos: Ahora puedes fortalecer el futuro de tus seres queridos.
LA HISTORIA DE JAVIER
Javier emigró a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades, con la ilusión de trabajar duro para forjar un mejor porvenir para sus hijos.
Javier no quería que ellos pasaran por las penas y sufrimientos que él había tenido que vivir, debido a la situación económica que le tocó afrontar.
Varios años estuvo haciendo grandes esfuerzos y ahorrando cada centavo para enviarlo a su familia en México, en espera que ello supieran invertirlo de la mejor manera para asegurar el futuro de todos, una vez que él ya no fuera tan joven.
Primero se lo enviaba a uno de sus hermanos, puesto que confiaba en que tendría más visión para administrar que su propia señora (su hermano era contador).
Algunos años después Javier aprovechó una reunión familiar muy importante para regresar a México, pero se llevó una desagradable sorpresa: Su hermano el contador había perdido el dinero en malos manejos y préstamos que nunca pudieron ser cobrados.
El esfuerzo tan grande y todas las privaciones que Javier había sufrido se fueron a la basura.
Decidió entonces poner toda su confianza en la esposa. Ella, después de todo, había sabido salir adelante cada día con tres hijos por mantener y educar.
Cuando la señora tuvo su primer envío de dinero, no lo pensó dos veces y decidió invertirlo en una propiedad.
Pocos años después Javier regresó. No esperaba mucho, después de todo su esposa no había tenido la oportunidad de estudiar una profesión, pero al menos confiaba en que aquel dinero que le estuvo enviando mes con mes le hubiera servido para dar una vida decente a sus tres hijos.
Pero una vez en su ciudad se encontró con una sorpresa tras otra. Para empezar, su familia ya no vivía en la vieja casita donde los había dejado. ¿Qué pasa aquí?, se preguntaba nervioso, imaginando mil posibilidades.
Cuando por fin dió con el nuevo domicilio se encontró con una casa amplia y nueva, donde una mujer bastante bella, a pesar de los años, y tres hombres honestos, trabajadores y exitosos le saludaban con grandes abrazos.
"Esta es la casa que con tus esfuerzos compraste", le dijo su mujer, "Y estos los hijos que gracias a ti pudieron salir adelante".
Javier de pronto se sentía ancho, como el hombre más importante del mundo, orgulloso de su familia y de la inteligencia de su mujer que, aún estando limitada en estudios o experiencia, nunca estuvo limitada para velar por su familia y reconocer los grandes esfuerzos que Javier hacía.